Coordinación de la Ayuda Humanitaria
Coordinación..... palabra que todos tenemos en boca cuando se habla en términos de protección civil. Desgraciadamente en muchos casos se queda en simplemente palabra.
La coordinación real es un reto que todas las organizaciones deben afrontar ya desde el nivel municipal, y ser capaces de integrarse en sistemas autonómicos y estatales.
Existen planes municipales de protección civil, planes autonómicos, planes estatales... todos ellos perfectamente integrados jerárquicamente pero en la práctica, y debido a la falta de implantación, formación y ejercicios, se quedan en meros documentos que dan cobertura legal a fracasos a nivel de coordinación.
Si este hecho existe ya a nivel municipal, donde la coordinación debería ser mucho más fácil, cómo no va a existir a nivel internacional, con las barreras idiomáticas, culturales, de procedimientos y, por supuesto por el caos que crea cualquier tipo de desastre?
En mi anterior entrada al blog hacía referencia al Mecanismo Europeo de Protección Civil. Aunque muy mejorable a nivel de accesibilidad, formación y flexibilidad, el Mecanismo es un gran ejemplo de una apuesta clara por la coordinación a nivel internacional. Este mecanismo es capaz de integrar a equipos formados por militares (UME), profesionales, voluntarios, etc... y sienta las bases para una colaboración con las diferentes ONG que trabajan sobre el terreno.
Es más que deseable que esta filosofía voluntad real de coordinación sea adoptada por más paises y se pueda llegar a homogeneizar un sistema internacional de protección civil, que comparta procedimientos, formación, experiencia, etc...
En la enterior entrada también se hablaba de la necesidad de cumplir la legislación de los paises que reciben ayuda humanitaria, es lógico y poco discutible ya que puede conllevar consecuencias penales.
La misma atención que se pone en la legislación, debe ponerse en la cultura todos los aspectos sociales del país que recibe la ayuda. El trabajador humanitario debe poder adaptarse a las diferentes costumbres locales y respetar su sentimiento en momentos de especial fragilidad por la pérdida de seres queridos, bienes y símbolos culturales.
Es esencial, pues, que la coordinación de la ayuda humanitaria cuente des el primer momento de personal y asesores locales para que las tareas humanitarias no supongan un lastre para el pais receptor.
Es aquí donde hay que mencionar que equipos muy preparados y con gran experiencia como la UME pueden generar sentimientos contradictorios o desconfianzas por el hecho de ser militares. Son estos equipos los que deben tener más en cuenta todos los aspectos antes mencionados si quieren que sus objetivos se cumplan con éxito tanto des de su perspectiva como des de la de los locales.
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